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2016, un año de logros en la RPDC

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Presidente de la República Democrática de Corea Kim Jong Un

 

Parte del Mensaje de Año Nuevo de Kim Jong Un

 El máximo Dirigente Kim Jong Un pronunció el primer día del presente año  el mensaje del Año Nuevo 106 (2017) de la Era Juche.

Parte del mensaje pronunciado:  Despedimos el 2016, una sucesión de días de intenso bregar para abrir la nueva era de una gran prosperidad sin precedentes en la historia de la revolución del Juche, y acogemos el Año Nuevo de 2017.

  En este momento significativo en que recordamos con la frente alta el grandioso año de hechos admirables protagonizados por una nación gigante, extiendo con la mayor solemnidad mis más cordiales saludos a todo el pueblo coreano quien, con una misma idea, propósito y voluntad que el Partido, ha compartido con él las penas y las alegrías, ha corrido la misma suerte que él y que ha superado las más duras pruebas que jamás ha conocido la historia, y le deseo gloria y felicidad en este Año Nuevo lleno de esperanzas.

    Igualmente, saludo cordialmente a los compatriotas en el Sur y en el extranjero y a los pueblos y amigos progresistas de distintas latitudes del mundo, amantes de la independencia y la justicia.

    El 2016 fue un año de acontecimientos revolucionarios y grandes cambios que se registrarán con letras mayúsculas en la historia del Partido y de la patria.

    El año pasado tuvo lugar significativa y solemnemente, como gran festival político, el VII Congreso del Partido del Trabajo de Corea, en un ambiente marcado por el elevado entusiasmo revolucionario de todos sus miembros, los militares y otros sectores del pueblo y por la profunda atención del mundo entero.

    La magna cita hizo con orgullo un recuento de la gloriosa lucha de nuestro Partido que ha conducido victoriosamente la causa revolucionaria del Juche bajo la acertada dirección del gran Líder Kim Il Sung y del gran General Kim Jong Il, así como presentó el ambicioso proyecto de culminar la causa socialista con la bandera del kimilsungismo-kimjongilismo en alto. El histórico evento sirvió para patentizar la férrea voluntad de nuestro ejército y pueblo de seguir eternamente al Partido por el camino del Juche y para asentar una perpetua base de la revolución coreana. Se recordará para siempre en la historia nacional como una reunión de vencedores que puso de manifiesto el poderío indestructible del gran Partido kimilsungista-kimjongilista, como un cónclave que marcó un nuevo hito en la causa revolucionaria del Juche.

    El año pasado experimentó cambios trascendentales en la consolidación de la defensa de la Corea del Juche, gracias a lo cual nuestra patria emergió como una potencia nuclear y militar del Oriente a la que ningún enemigo poderoso se atreve a agredir.

    Frente a la cada día más creciente amenaza de guerra nuclear del imperialismo, se efectuaron exitosamente el primer ensayo de la bomba de hidrógeno, los disparos experimentales de distintos medios de ataque y la explosión a modo de prueba de la ojiva nuclear, cobraron auge la investigación y el desarrollo de armas y equipos dotados de la tecnología de punta y están en su última fase los preparativos del lanzamiento experimental del cohete intercontinental balístico. Estos maravillosos hechos acaecidos en forma escalonada y en continua sucesión para el fortalecimiento de la defensa nacional garantizan militarmente la salvaguardia del destino de la patria y la nación y el avance victorioso de la obra de la construcción de una potencia socialista. El heroico Ejército Popular frustró categóricamente las insensatas maniobras de agresión y provocación de guerra del enemigo, preservó fidedignamente la seguridad de la patria y las conquistas de la revolución y fue perfilando su aspecto político-ideológico y sus preparativos militares y técnicos como fuerzas armadas indestructibles. Los resonantes éxitos en el sector de la defensa nacional colmaron de orgullo nacional y ánimo a nuestro pueblo, supusieron una vergonzosa derrota para el imperialismo y otras fuerzas reaccionarias y elevaron notablemente la posición estratégica de nuestra República.

    El año pasado hicimos retumbar con orgullo los cañonazos de la victoria en las Batallas de los 70 y 200 Días efectuadas en honor del séptimo Congreso del Partido.

    Estamos hablando de batallas sin cuartel en las que el pueblo entero frustró resueltamente las perversas maniobras del imperialismo para aislar y estrangular a nuestra República y abrió una coyuntura trascendental en todos los frentes de la construcción de la potencia socialista, y de campañas de creación de gran envergadura que engendraron la nueva época de Mallima (caballo legendario que cubre al día una distancia de 4 000 kilómetros –N.T.).

    Con su heroísmo la clase obrera kimilsungista-kimjongilista y el pueblo entero alcanzaron exitosamente las altas metas de las Batallas definidas por el Partido y abrieron un nuevo arremetedero para el desarrollo de la economía nacional.

    Nuestros inteligentes y talentosos científicos y técnicos lanzaron con todo éxito el satélite de observación de la Tierra "Kwangmyongsong-4" y seguidamente salieron airosos de la prueba de la reacción del motor de gran potencia para el nuevo cohete transportador del satélite geoestacionario, allanando el camino de la exploración espacial. Alcanzaron sucesivos éxitos científicos y técnicos de suma importancia para el desarrollo de la economía nacional y el mejoramiento de la vida de la población, entre ellos el establecimiento de ejemplares sistemas de producción automáticos de nuestro estilo y la obtención de nuevas variedades de alto rendimiento, un logro de gran trascendencia en la producción agrícola. Al cumplir los planes de producción y acarreo en renglones importantes de la economía nacional como los de la electricidad, carbón, metalurgia, química, materiales de construcción y transporte ferroviario, se pusieron de manifiesto las potencialidades de la economía independiente y se impulsó enérgicamente la construcción de la potencia económica socialista. Numerosas fábricas, empresas y granjas cooperativas alcanzaron el brillante éxito de superar el nivel del año de la mayor producción, el Ejército Popular engalanó la historia del mar dorado con su protagonismo en la abundante pesca, se aceleró como nunca antes el ritmo de construcción de obras importantes y se alcanzaron logros excepcionales en la enseñanza, la salud pública y el deporte. El país entero respondió al unísono al llamamiento del Partido de paliar los efectos de las calamidades naturales que de forma repentina arrasaron varias regiones de la provincia de Hamgyong del Norte, logrando éxitos contundentes en un corto lapso.

    Durante las Batallas de los 70 y 200 Días creamos un nuevo espíritu de la época para la edificación de la potencia socialista y en el pueblo se arraigaron con mayor firmeza la confianza en el Partido y la fe en el socialismo. En el continuo avance del año pasado en que el país entero bullía como un crisol, todos los miembros del Partido, trabajadores, militares y jóvenes hicieron gala del indoblegable espíritu de ataque de arrostrar las dificultades con valor, de la disposición de cumplir a ultranza las tareas asignadas por el Partido, respondiendo a su llamamiento con la abnegación y acción bajo cualquier adversidad, y del poder del colectivismo con que dan grandes saltos ayudándose mutuamente y conduciendo unos a otros.

    Los impresionantes logros que alcanzamos el año pasado en todos los dominios de la revolución y construcción no se deben jamás a las condiciones favorables ni son regalos fortuitos del cielo. La misteriosa fuerza que obró milagro y cosechó todos los triunfos tiene su origen en la unidad monolítica de todo el ejército y pueblo y en la gran capacidad de fortalecernos con nuestros propios recursos. Aunque fueron muy grandes los impedimentos del enemigo y duras las pruebas, todo el ejército y pueblo se aglutinaron más en torno al Partido y trabajaron con el espíritu revolucionario de apoyarse en sus propias fuerzas y de perseverancia, realizando hechos admirables en tan pésimas condiciones. La unidad monolítica es precisamente la vida de la Corea del Juche y el móvil de sus saltos, en tanto que nuestra única opción es fortalecernos con nuestros propios medios. Tal es la valiosa verdad de la revolución del Juche que nuestro ejército y pueblo comprobaron en la práctica en su impetuoso bregar del año 2016.

    Una vez más saludo efusivamente a todos los oficiales y soldados del Ejército Popular y demás sectores del pueblo quienes, firmemente convencidos de la victoria final de la revolución, exhibieron sin reserva su patriotismo y lealtad en la construcción de la potencia socialista y coronaron con orgullosas hazañas el año pasado caracterizado por un sinfín de acontecimientos y dificultades.

    Compañeros:

    Una vez más debemos emprender la marcha en el año entrante en un empeño de cosechar mayor victoria.

    Lograr mayor victoria y proseguir con mayor prosperidad la era dorada de la revolución constituyen el temperamento ideológico y espiritual de nuestro ejército y pueblo formados bajo la atención del gran Líder y el gran Dirigente y su modo de obrar. Debemos sublimar más el ímpetu revolucionario que ascendió considerablemente en el 2016, año de milagros, y lograr en este año significativo un avance trascendental en el cumplimiento de la resolución del VII Congreso del Partido, para hacer realidad en esta tierra el ideal y el sueño del pueblo.

    Se concentrarán en la realización de la Estrategia Quinquenal para el Desarrollo de la Economía Nacional.

    Este es un año de vital importancia para esa tarea. Con miras a consolidar los éxitos alcanzados el año pasado, ofrecer a la vez una perspectiva halagüeña de la implementación de la Estrategia y llevar a una fase superior el conjunto de la economía nacional, es indispensable alcanzar a todo trance la meta del presente año.

    "¡Impulsemos el avance victorioso del socialismo con la gran fuerza motriz que es la capacidad de fortalecernos con nuestros propios medios!", esta es la consigna combativa que debemos sostener en alto en la marcha del año nuevo. Debemos librar una ofensiva general para ejecutar la Estrategia con el poderío de nuestro propio fortalecimiento.

    Ese poderío se refleja precisamente en las ciencias y la tecnología y al conceder importancia y preferencia a estas se cumple cuanto antes dicha Estrategia.

    En el sector científico y tecnológico se esforzarán principalmente para asegurar con los recursos domésticos las materias primas, los combustibles y los equipos y resolver los problemas científicos y técnicos para la modernización de fábricas y empresas y la normalización de su producción. Las unidades de producción y los centros de la investigación científica se cooperarán estrechamente y las empresas formarán competentes equipos tecnológicos y de desarrollo y activarán el movimiento masivo de la innovación técnica, impulsando el desarrollo económico con los valiosos éxitos científicos y técnicos que contribuyan a la mayor producción y la mejor gestión y administración.

    Los sectores energético, metalúrgico y químico tomarán la delantera en el empeño por alcanzar las metas de la estrategia económica.

    

    Es indispensable consolidar como baluarte inexpugnable la base política y militar del socialismo.

    La unidad monolítica es la valiosa herencia del gran Líder y General y de ella se nutre el poder irrefrenable del socialismo a nuestro estilo. Todos los militares y civiles establecerán lazos consanguíneos con el Partido, le acompasarán el latido del corazón y se unirán como un monolito en torno a él en una misma ideología y voluntad y con el deber moral, así como lucharán con tesón por la prosperidad de la patria. En todas las labores partidistas y actividades estatales y sociales materializarán a carta cabal la ideología de dar primacía a las masas populares, quintaesencia del concepto original del pueblo y la filosofía de él y librarán una intensa lucha para erradicar el abuso de poder, el burocratismo y los demás actos ilícitos y corruptos, hierbas malas que afean el jardín de la unidad monolítica. Frustrarán tajantemente las viles y aviesas maniobras del enemigo encaminadas a separar al pueblo del Partido e impedir que el primero siga invariablemente al segundo con sus ardientes e inmaculados sentimientos.

    En este año en que se cumplen 85 años de la fundación del Ejército Popular de Corea impulsaremos más su reforzamiento.

.

    La victoria en la batalla de este año por el cumplimiento de la resolución del VII Congreso del Partido depende del desempeño de las organizaciones del Partido y las agrupaciones de trabajadores.

    

    En el séptimo Congreso del Partido del Trabajo de Corea celebrado el año pasado, presentamos un original lineamiento y orientación para la reunificación nacional que reflejan la aspiración de la nación y las exigencias de la época e hicimos ingentes esfuerzos para llevarlos a la práctica. Sin embargo, las autoridades surcoreanas, sordas a nuestros reclamos patrióticos y propuestas justas, siguen empeñadas en sancionar y presionar a nuestra República y en su campaña de guerra contra el Norte, debido a lo cual las relaciones íntercoreanas han empeorado como nunca antes.

    El año pasado, la furiosa lucha masiva anti-"gubernamental" levantada en el Sur de Corea sacudió de raíz los cimientos de su dominación reaccionaria. Esta resistencia de todo el pueblo que dejó claramente sus huellas en la historia de la lucha del pueblo surcoreano fue la explosión del rencor y la indignación acumulados contra las autoridades conservadoras entregadas a la dictadura fascista, a la política antipopular, al servilismo vendepatria y al enfrentamiento a sus compatriotas.

    Este año se cumplirán 45 y 10 años desde la publicación de la histórica Declaración Conjunta del 4 de Julio y de la Declaración del 4 de Octubre, respectivamente. Pues, nos incumbe el deber de abrir una ancha avenida hacia la reunificación independiente con la fuerza unida de toda la nación.

    Es preciso tomar medidas activas para mejorar las relaciones Norte-Sur y eliminar el agudo choque militar y el peligro de guerra entre ambas partes

    El mejoramiento de los vínculos íntercoreanos es el punto de partida hacia la paz y la reunificación y una demanda urgente de toda la nación. Si permanecemos de brazos cruzados ante las relaciones bilaterales que se hallan en estado catastrófico, ningún político podrá afirmar que ha cumplido con la responsabilidad y papel que asume ante la nación, ni gozar del apoyo del pueblo. Las calumnias y difamaciones de cualquier índole con que una parte hiere a otra y que la incita al enfrentamiento no pueden ser justificadas bajo ningún concepto. El alboroto y las hostilidades malintencionados que perpetran contra nuestra República con la esperanza de derrocar el régimen y producir algún "cambio" deben cesar sin demora.

    Es invariable nuestra disposición de no pelear entre los connacionales y salvaguardar la seguridad de la nación y la paz en el país. Las autoridades surcoreanas no deben agravar la situación culpando sin más ni más nuestro ejercicio de autodefensa, sino responder positivamente a nuestros sinceros esfuerzos por prevenir los choques militares y atenuar la tensión entre el Norte y el Sur.

    También tienen que desistir de sus tentativas de incrementar las fuerzas armadas y sus jugarretas de ejercicio de guerra.

    La nación entera, uniendo su voluntad y fuerza, debe abrir una era de prosperidad del movimiento por la reunificación.

    A todos los coreanos residentes en el Norte, en el Sur y en ultramar les incumbe solidarizarse y unirse bajo el principio de subordinarlo todo a la reunificación de la patria, causa común de toda la nación, y activar el movimiento por la reunificación a escala nacional. Deben reactivar contactos y visitar unos a otros por encima de la diferencia de ideología y régimen, de residencia e ideal y de clase y sector, y convocar una gran reunión pannacional en que participen todos los partidos políticos, organizaciones y compatriotas de todas las clases y capas del interior y exterior del país, incluidas las autoridades de ambas partes. Gustosos le daremos la mano a cualquiera que conceda importancia a los intereses fundamentales de la nación y desee el mejoramiento de las relaciones Norte-Sur.

    Hay que aplastar el reto de las fuerzas anti-reunificación del interior y el exterior que se oponen al anhelo de la nación por la reunificación.

    Hace falta desenvolver enérgicamente una lucha de toda la nación para acabar con las maniobras de agresión e intervención de las fuerzas acaudilladas por Estados Unidos, encaminadas a realizar su estrategia de la dominación de Asia y el Pacífico manteniendo ocupado el Sur de Corea, y para hacer añicos las maniobras de tales fuerzas anti-reunificación, servilistas y vendepatrias como Park Geun-hye, que encuentran su salvavidas en el enfrentamiento con los compatriotas sin siquiera distinguir al verdadero enemigo principal de la nación.

    Estados Unidos, teniendo bien presente la voluntad de la nación coreana por la reunificación, no debe adherirse más a la conjura de meter cuña entre los coreanos tendente a azuzar a las fuerzas anti-reunificación surcoreanas al enfrentamiento y la guerra contra sus compatriotas y tomar la resuelta determinación de abandonar su anacrónica política de hostilidad a la RPDC. La comunidad internacional que aprecia la independencia y la justicia debe oponerse a las tentativas de Estados Unidos y sus seguidores que perturban la paz e impiden la reunificación de la Península Coreana, mientras que los países vecinos harán trabajos útiles a realizar la aspiración y los esfuerzos de nuestra nación por la reunificación.

    Al dar acicate a su gran marcha nacional hacia la reunificación con su fuerza unida, todos los compatriotas del Norte, el Sur y ultramar deberán obrar de una manera tal que pueda contribuir a que éste sea un año muy significativo que abra una nueva coyuntura de la reunificación independiente.

    Si bien el año pasado llegaron al extremo los tejemanejes de la presión político-militar y de sanciones de la reacción imperialista contra nuestra República, no pudieron doblegar la inquebrantable fe de nuestro Ejército y pueblo en la victoria, ni impedir el impetuoso avance revolucionario de la Corea del Juche.

    Mientras continúen el chantaje nuclear de Estados Unidos y sus seguidores y no dejen de realizar en nuestras propias narices los ejercicios de guerra con la excusa de que es una tradición efectuarlos año tras año, nosotros seguiremos reforzando nuestra capacidad de autodefensa y de ataque preventivo centrada en las fuerzas armadas nucleares. En todo caso salvaguardaremos con nuestra propia fuerza la paz y la seguridad de nuestro Estado y haremos también una activa contribución a la paz y la estabilidad en el mundo.

    En lo adelante nuestro Partido y el Gobierno de la República seguirán fieles a su ideal de la política exterior consistente en la independencia, la paz y la amistad y, junto con otros países que abogan por la independencia, se esforzarán para ampliar y desarrollar sus relaciones de buena vecindad, fraternidad, amistad y cooperación y realizar una genuina justicia internacional.

    Compañeros:

    De pie en este lugar para acoger el Año Nuevo, me pesa la preocupación de cómo santificar y enaltecer a nuestro pueblo, el mejor del mundo, que deposita su absoluta confianza en mí y me apoya con ardor, con una misma idea y voluntad.

    Pasé un año pensando siempre que del dicho al hecho hay mucho trecho y sintiendo angustia y culpabilidad por mi ineptitud, pero este año he reafirmado la determinación de trabajar más por el bien del pueblo redoblando el ánimo y con total entrega.

    En estos primeros albores del año juro solemnemente consagrarme para que los tiempos en que todo el pueblo entonaba la canción No tenemos nada que envidiar en el mundo, confiando en los grandes Líderes y con el optimismo en el futuro, no sean un instante del pasado, sino que continúen en la realidad de hoy, y ser genuino trabajador y fiel servidor del pueblo que lo enaltece con la conciencia limpia e inmaculada.

    Lucharé reciamente para establecer en todo el Partido el ambiente revolucionario de la entrega total al pueblo.

    Mientras el gran kimilsungismo-kimjongilismo alumbra nuestro camino y contamos con el poderío de la unidad monolítica de millones de militares y habitantes en torno al Partido, nuestra victoria es definitiva.

    Marchemos todos vigorosamente hacia el luminoso futuro para realizar el esplendoroso proyecto de la construcción de una potencia socialista trazado por el VII Congreso del Partido del Trabajo de Corea.

Con información desde Pyongyang de ACNC

Last modified on Tuesday, 03 January 2017 01:27

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