A+ A A-

Debates (III): Estrategia política

Rate this item
(0 votes)

Gonzalo Abella.

 

                                 

Y sin embargo, se mueve.  Aunque  el objetivo final se ve lejano, lo alcanzaremos porque es imprescindible. Nuestra libertad al perseguirlo se basa en la conciencia de su necesidad.  Nuestro destino está edificado sobre las luchas populares de todos los tiempos y por eso se vuelve una brújula infalible.

¿Por qué lo vemos con tanta nitidez? Simplemente porque los huesos de los mártires nos dieron la atalaya, y el colectivo nos enseñó a mirar lejos. El sueño invencible de los que nos precedieron nos preparó, como dijo un poeta, para beber los cálices amargos del camino.  

Entre la gente en lucha navegamos, de cara a todos los huracanes. No hay mayor fiesta que la de ver cómo van cayendo a nuestros pies los muros de la mentira y la amenaza.

Pero aún así reconfortados, no dejamos de mirar la seductora lejanía. Proclamamos nuestro rumbo final, aún cuando su anuncio nos devuelva por un instante a una soledad coyuntural.

El Che luchaba por un comunismo fraterno y universal, pero impulsó en lo inmediato las alianzas necesarias, convocando a una meta previa: la liberación nacional de los pueblos. Para subir más alto, hay que reforzar los primeros peldaños.

Y el lenguaje que nos une no siempre es puramente científico. Porque si la Ciencia es necesaria, a  veces hasta la Ciencia tiene precio. Pero no lo tiene, nunca lo tiene,  el corazón de la gente organizada.

En un país de raíces cristianas, debemos caminar con el cristianismo popular.

En un país islámico, debemos conocer el Corán, y valorar la lectura que se hace de él desde el corazón de los que luchan.

En un pueblo con una religiosidad popular difusa y mestiza, como el nuestro, el lenguaje convocante debe incorporar los códigos del imaginario colectivo.

Reconocer que la revolución puede expresarse a veces en términos de religiosidad popular no nos exime de debatir sobre todos los temas de principio; por el contrario, nos obliga a enfrentar los prejuicios enquistados en los dogmas oficiales. Conjugamos el verbo popular pero sin concesiones ideológicas, sin rebajar los contenidos.

Todas las palabras pueden ser prostituidas. Hasta el término “izquierda” puede tener sabor a oportunismo. El “nacionalismo” puede ser un bastión de la “liberación nacional” contra la dominación extranjera. Cuando el “nacionalismo” es  “nacionalizador” como lo fue con Batlle y Ordóñez y Grauert, o anti imperialista y federal como lo fue con Leandro, Gumercindo y Aparicio,  el nacionalismo es compañero de ruta  del  internacionalismo proletario.  

La palabra “política” también ha sido pisoteada. Pero el limpio horizonte que nos convoca  exige edificar la herramienta política para llegar a él.

La construcción de la herramienta política para la Unidad Popular exige una arquitectura democrática y firme. Las ventanas deben estar orientadas hacia el amanecer definitivo.

En el vértigo de las luchas sociales, alguien puede preguntar dónde están los profetas del horizonte. Aquí estamos. Fundidos en las demandas populares, pero al mismo tiempo edificando lo que será, más temprano que tarde, el camino a la revolución y la casa de todos. O de casi todos.  

ESTAMOS EN FACEBOOK

Cultura

5 mujeres clave de la revolución rusa

22-03-2017

Las mujeres que participaron en la revolución rusa desempeñaron un...

5 mujeres clave de la revolución rusa

Convocatorias

Gervasio

Ancla

27-03-2017

Ancla

Biocombustible

25-03-2017

Biocombustible

Camino

24-03-2017

Camino

Diario La Juventud